

Un buen mantenimiento de tu coche reduce el riesgo de averías y aumenta tu seguridad vial. Siempre es un buen momento para coger las riendas de tu seguridad en carretera e incrementar la vida útil de tu coche. Si no fue este uno de tus propósitos para 2022, ahora puede ser el momento…
Y para ponerlo en práctica, hemos reunido 20 consejos básicos de mantenimiento destinados a facilitarte la vida para cuidar tu coche y que nada te pare. Y recuerda, en caso de duda, acude al manual de mantenimiento de tu coche.
El primero de nuestros consejos básicos (y del que parten la gran mayoría): comprueba periódicamente niveles, neumáticos…: evitarás disgustos y costosas averías. Y para asegurarte un mínimo mantenimiento, no te saltes las revisiones periódicas previstas por su fabricante.
Como parte del mantenimiento básico de tu coche, aprende el significado de los diferentes indicadores de advertencia que se iluminan en el panel de control de tu coche. Y ante la más mínima duda, acude a tu taller de confianza: hacerlo a tiempo puede ahorrarte mucho dinero.
Una de las cosas que más afectan a los neumáticos es circular con la presión inadecuada. Asimismo, verifica regularmente su dibujo para asegurar el mejor agarre tanto en caso de frenada de emergencia como en condiciones meteorológicas adversas.
El equilibrado y la alineación de las ruedas son claves del mantenimiento básico de los neumáticos y, por extensión, de tu coche. Además, desempeñan un papel clave en el consumo de combustible del vehículo, sin mencionar la seguridad vial. Vigílalos.
Una buena idea para aumentar la vida útil de los neumáticos es permutarlos (y cruzarlos) por ejes cada 8.000-10.000 kilómetros. Además, esta operación permite detectar desgastes irregulares, defectos en las cubiertas…
Hazlo cada 20.000 kilómetros y como parte de otras operaciones (cambio de neumáticos, la alineación y los frenos. Su desgaste gradual puede dificultar la detección de su falta de eficacia. Unos amortiguadores en mal estado son un riesgo para tu seguridad.
Comprobar el estado de las correas (distribución, accesorios… ) para un conductor no es fácil, por lo que debemos estar atentos a lo que indica el fabricante y acudir al taller antes de que llegue al kilometraje máximo de uso si queremos evitar riesgos.
El aceite realiza una función clave en el motor. Por eso, verifica su nivel periódicamente. Esto, además, te permitirá observar su color. Un aceite de color oscuro generalmente indica la presencia de contaminantes, calor excesivo o, lo que es peor, lodos.
El manual de mantenimiento de tu coche indica exactamente cuándo cambiarlo. Éste también te ofrece información básica como el tipo de aceite adecuado. Nunca utilices un lubricante que no cumpla las recomendaciones del fabricante de tu coche.
Para eliminar el calor generado en el motor, éste necesita que el nivel del líquido refrigerante (o anticongelante) sea el adecuado. Y, por supuesto, sólo utiliza el refrigerante que cumpla las especificaciones para el motor de tu coche.
El funcionamiento eficiente del motor depende mucho de la excelente mezcla de aire y combustible. Así, es clave que el aire aspirado no contenga contaminantes. Si no, el consumo, la potencia o, incluso, alguna de sus piezas se pueden ver afectados. Reemplázalo cuando toque.
Que no te engañe su tamaño: las bujías son importantes. Si el motor tiene un ralentí irregular o falla ocasionalmente, puede ser necesario cambiarlas. Otros síntomas de bujías dañadas son falta de aceleración, problemas para arrancar, consumo de combustible inusualmente alto…
El rendimiento del motor se ve afectado por varios factores. Y un buen indicador de si el motor no trabaja como debería es el consumo de combustible ¿Anotas lo que te dura un depósito? Esto te permite ir comparando consumos y alertarte en caso de cambios significativos a peor.
Aunque, técnicamente, es cierto que un combustible de mayor octanaje proporciona más potencia, usarlo sin estar recomendado puede ser perjudicial para el motor. De igual forma, si el fabricante recomienda combustibles de alto octanaje, utilízalos o el motor se resentirá.
Para evitar que la batería del coche se descargue porque va a pasar cierto tiempo parado, desconectarla. Eso sí, hazlo sólo si tienes claro cómo. Recuerda: retira primero el negativo y después el positivo y al volver a conectarla, el positivo primero.
Unos bornes y terminales sin signos de corrosión o acumulación de minerales alargan la vida útil de la batería. Si notas suciedad, puedes usar unos cepillos de limpieza diseñados específicamente para ellos.
No esperes a que parpadeen o te dejen ‘tuerto’: lo ideal es que cambies las lámparas cada dos años o 40.000 km para asegurarte la máxima visión en carretera. Y cuando las cambies, hazlo por pares para evitar asimetrías en el haz de luz.
Y si hablamos de la máxima visibilidad, procura que las escobillas del limpiaparabrisas estén siempre en buena forma y que no emiten sonidos estridentes, chirridos agudos o no dejan rastros al barrer. Si es así, es hora de reemplazarlas.
Puede que no mejore el rendimiento general de tu coche, pero el filtro de habitáculo es más importante de lo que parece. Lo recomendable es reemplazarlo cada año o cada 30.000 km (la primavera está más cerca…).
Y para terminar estos consejos básicos, protege la carrocería del óxido o la corrosión. Lávala con frecuencia (mejor a mano), usando productos adecuados: evitarás que la sal, el barro, el polvo, la arena… la dañen. Y repara cualquier desperfecto antes de que vaya a más.
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