

Los amortiguadores son uno de los componentes más importantes en tu automóvil. Forman parte del triángulo de la seguridad junto a neumáticos y frenos, y de su correcto funcionamiento dependerá, en gran manera, tu seguridad al volante.
Los amortiguadores se encargan de absorber los impactos cuando conduces, mantienen los neumáticos en contacto con el asfalto y controlan los movimientos oscilatorios de la carrocería. En definitiva, consiguen que la conducción sea más cómoda y segura.
Si los amortiguadores no están en buen estado de mantenimiento, la distancia de frenado será mayor, la adherencia a la carretera se reducirá considerablemente y la dirección se volverá más inestable. Es decir, te costará más controlar tu vehículo y trazar correctamente las curvas.
El gran problema al que nos enfrentamos, es que su desgaste no siempre es perceptible: nos acostumbramos fácilmente a unos amortiguadores que no funcionan correctamente. Por eso, por tu seguridad, revísalos a partir de los 20.000 kilómetros o si percibes alguno de esto síntomas que pueden hacernos pensar que hay algún problema en la suspensión de tu coche:
Y un consejo más, obvio, pero que es importante que quede claro. Los amortiguadores, y también los muelles de suspensión, se tienen que cambiar por ejes, por parejas. De lo contrario, podemos contribuir a desestabilizar el eje y que el contacto del neumático con la carretera no sea el adecuado.
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