

¿Pensando ya en los puentes de noviembre y diciembre? Tengas plan o no, parece que el otoño ha venido para quedarse por lo que las lluvias serán más frecuentes. Recuerda que para circular seguro, necesitarás que tu coche tenga los neumáticos en buen estado…
Lluvia, hojas mojadas en la calzada, las primeras heladas… Son muchas las circunstancias en las que los neumáticos de tu coche se pueden poner a prueba en esta época del año.
Por eso, revísalos y, en caso de encontrar alguna anomalía acude a tu taller de confianza.
Contar con unos neumáticos en buenas condiciones es fundamental para tu seguridad y la del resto de conductores. Por eso, es muy importante vigilar no sólo su presión, también debes comprobar el desgaste de la banda de rodadura.
Asimismo, asegúrate de que no presentan deformaciones, abombamientos, grietas, síntomas de cristalización… Cualquier anomalía es indicativo de que no están en buen estado, lo que puede provocar un reventón en carretera. Y es que cualquier defecto en el neumático, unido, por ejemplo, a un mal bache, piedras en la calzada… puede ser fatal.
No sólo el mal estado de la carretera influye en el desgaste prematuro de los neumáticos. La forma de conducir, un mal mantenimiento, exceso de carga… Nosotros también acortamos su vida útil. Evita estos errores que aceleran el desgaste de los neumáticos.
Circular con la presión alta o baja de los neumáticos influye negativamente en su duración. La falta de presión provoca un sobrecalentamiento, una mayor resistencia a la rodadura y un desgaste prematuro de la goma en los extremos. Mientras, un exceso de inflado reduce el agarre y también ocasiona un desgaste concentrado en el centro de la banda.
Circular a altas velocidades afecta al desgaste prematuro del neumático. Una circunstancia que se verá agravada si no llevamos la presión correcta. Una velocidad excesiva, aumenta la presión pudiendo provocar un reventón si el neumático presenta algún defecto. Además, conducir deprisa, con neumáticos desgastados, y en mojado, aumenta el riesgo de aquaplaning.
Las frenadas bruscas también desgastan los neumáticos. Además, lo hacen de forma desigual. Lo mismo los acelerones o trazar curvas a velocidad inadecuada. Realiza una conducción moderada y guarda la distancia de seguridad para anticiparte a los imprevistos en la calzada.
Cuidado con sobrecargar tu coche. Lo de llevar «hasta los topes» el maletero es estresante e ineficiente desde el punto de vista del consumo de combustible. Además, los neumáticos tienen un límite que te marca su índice de carga máxima. Sigue las recomendaciones del fabricante del vehículo y respeta la carga máxima por eje.
Los golpes con los bordillos dañan (y mucho) las cubiertas (también la dirección). Evita golpearlos al aparcar, así como girar las ruedas en parado (mejor mientras maniobramos despacio). También, reduce la velocidad siempre que pases sobre badenes, baches… Todo ello reduce el riesgo de dañar los neumáticos o acelerar su desgaste.
Los kilómetros, un bache, un bordillazo… pueden acabar con el alineado de las ruedas. Con él, se ajusta la posición de las ruedas y sus ejes para mantener la estabilidad del coche y nos aseguramos un desgaste regular de los neumáticos. Si percibes un desgaste excesivo por el exterior o el interior de la rueda acude a tu taller de confianza para que comprueben el motivo.
Alinear no es equilibrar. El equilibrado de neumáticos evita que sus vibraciones, al rozar con el asfalto, lleguen al interior del coche. Efectúa el equilibrado siempre que los cambies o si notas vibraciones en el volante y/o el salpicadero, sobre todo, al alcanzar ciertas velocidades.
El sistema de dirección comienza en el volante, que acciona la barra de dirección, que lo une a la caja de dirección y que transmite el movimiento a las ruedas. Así, un desgaste irregular de éstas puede ser la consecuencia de holguras en la dirección. Vigila que el sistema no emite ruidos, vibraciones, o realiza una resistencia anormal.
A la hora de sustituir los neumáticos no te la juegues: acude a un taller donde un profesional efectuará la operación con garantías y seguridad. Un montaje incorrecto provocará un desgaste en diagonal de la banda de rodadura por no estar rodando de forma uniforme o por estar rebotando sobre los costados.
Un desgaste similar al anterior o en forma de sierra se puede producir por un problema en la suspensión. Y es que los amortiguadores se van degradando con el tiempo y sin casi darnos cuenta repercuten en la duración del neumático, reduciéndola hasta en un 50%. Revísalos periódicamente, especialmente, si percibes anomalías.
Unos frenos en mal estado también influirán en un desgaste irregular de los neumáticos y acortarán su vida útil. De esta forma, fallos en el sistema ABS, o unos frenos que se bloquean pueden provocar un envejecimiento prematuro de las cubiertas. Estos defectos pueden provocar un desgaste irregular de la banda de rodadura.
La ficha técnica de tu vehículo refleja la medida o medidas homologadas para ese modelo: utiliza sólo esas.
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